que helsinki no es helsinki que parece un congelador!!!!!
Hola casillaruralistas, pues aquí estoy dispuesto acomenzar con el relato de nuestra epopeya finlandesa. En primer lugar, las fotos, como dijo cierto enano bigoton, “estamos trabajando en ello” y confio en tenerlo todo listo para este finde. Todo se vera.
Finlandia, ese pais, a estas alturas ya habeis leido la introducion que hicimos en directo, en vivo y en caliente desde alli. Pues muy bien, como parte del enorme proyecto editorial comenzado por casillaruralpress (marca registrada) con la colaboración del holding internacional BUSTINSA, WE ARE THE FUTURE AND THE MONEBLACKS IN MARBELLA, que ya esta produciendo la exitosa colección “usos y costumbres de nuestros hermanos los irlandeses” y de los afamados magazines de prensa del corazón “aquí hay pikillo” y su version finlandesa “MOI!” comienzo aquí el monográfico en dos volúmenes “usos y malas costumbres de nuestros primos políticos los finlandeses”
Finlandia, ese congelador, pues alli que llegamos los riberos a las 22 horas y estaba nuestra esquimala favorita esperandonos, Iris, siempre ha habido clases (y retrasos en los vuelos que hacen quedar bien a las gentes) nos recibio en la casa de las barriguitas de 19m2 una tortilla española, asi que vaciamos la despensa portátil que llevabamos y nos dispusimos a cenar, y en menos de una hora ya teniamos la botella de ballantines abierta y procediamos a su vaciado. Comenzo a aparecer gente de multiples nacionalidades, comenzamos a emborrachar (mas si cabe) a las lituanas y para cuando nos quisimos dar cuenta, la botella estaba vacia. Salimos por ahí, y ya todo es dudoso, salvo que de repente, nos encendieron las luces del local, y apagaron la musica asi que nos propusimos hacer de Djs, y cantamos grandes exitos de la musica disco, de discochera claro! Las vacas del pueblo, nos han dejau solos y cosas por el estilo mientras unos finlandeses hevilongos nos hacian los coros vatiendo palmas como si estuvieran en el concierto de año nuevo, deprimente, luego en la calle nos cundio el panico mientras meabamos en una pared y a casita.
Por la mañana, resaca, y un paseo por la primaveral Helsinki, luego comida popular, cocido, morcilla, ensalada, y embutidos varios. Asi somos, tres mil kilómetros para ir a comer cocido…
Después de la comida un paseito para que nos diera el aire y luego nos fuimos a una discoteca de lo mas peculiar donde nos pusieron sin que sirva de precedente “heroes del silencio” amen de la camisa negra y la de la gasolina que si hubiera top manta en Helsinki, seguro que estaban alli, pero hay ciertas condiciones adversas que lo impiden.
Un saludo, y seguire con esta cronica otro ratillo.
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